EL COMERCIO
ROMANO


  • El comercio romano fue el motor que condujo a la economía de finales de la república y principios del Imperio. Tanto la lengua como las legiones fueron apoyadas por el comercio, siendo al mismo tiempo parte de su espina dorsal. Los romanos eran hombres de negocios y la longevidad de su imperio se debió a su comercio.


  • Los plebeyos y libres tenían tiendas o atendían puestos en los mercados mientras grandes cantidades de esclavos hacían casi todo el trabajo duro. Los propios esclavos eran además objeto de transacciones comerciales, y dada su alta proporción en la sociedad y la realidad de las fugas, las guerras serviles y las sublevaciones menores, dieron un toque distintivo al comercio romano.





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Rutas marinas


  • La arqueología romana y los antiguos manuscritos de la antiguedad clásica muestran evidencias de extensas flotas comerciales romanas. Los restos más importantes de este comercio es la infraestructura como puertos, rompeolas, almacenes, faros y otros enclaves portuarios.



Negociadores, mercaderes y vendedores ambulantes

  • Para el comercio los romanos conocían dos tipos de hombres de negocios: los negociadores (negotiatore, hombres de negocio) y los mercaderes. Los negotiatores eran en parte banqueros porque prestaban dinero a un interés. También compraban y vendían productos básicos al granel o comerciaban mercancías al por mayor. En algunos casos se consideraba a los argentarii un subconjunto de los negotiatores y en otros un grupo separado.



  • Principales productos


Joyas de oro - Vidrio fundido - Objetos de alabastro - Huevos de avestruz pintados - Perlas de vidrio o de ámbar - Perfumes - Pdornos - Telas - Púrpura - Parfil - Incienso




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