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Autoevaluación:

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Casos y declinaciones:

Aunque las formas que presentan los casos en las distintas declinaciones son diferentes, podemos observar algunas similitudes. Empezaremos por comentar los casos más usuales, dejando vocativo y locativo para el siguiente epígrafe.

- El nominativo: Se caracteriza en singular por una -s. Esta consonante ha desaparecido en la 1ª declinación y en la 3ª en

los temas en consonante presenta distintos conflictos al unirse a la raíz de la palabra.

En plural tiene también una -s excepto en la 1ª y 2ª declinaciones que presentan formas acabadas en -ae, -i respectivamente originadas por un sufijo de plural "i".

- El acusativo: En singular presenta una -m añadida a la raíz. El plural que proviene de *-ms da sílabas largas formadas por la vocal de la declinación y -s.

- El genitivo: Presenta dos sufijos en singular, uno en -s que da lugar al de la 3ª y 4ª declinaciones. Otro en -i que aparece en la 1ª, 2ª y 5ª declinaciones. En plural es característico el final en -um (-arum, -orum, -erum en la 1ª, 2ª y 5ª declinaciones).

- El dativo: En singular es general un sufijo en -i que se conserva en casi todas las declinaciones pero ha desaparecido en la 2º y en la primera ha evolucionado -ai > -ae. La forma del plural es -ibus para todas las declinaciones salvo la 1ª y 2ª que presentan -is.

- El ablativo: en singular se caracteriza por la vocal correspondiente a la declinación alargada: -a, -o, -u, -e. La 3ª declinación presenta un ablativo en -e excepto en algunas palabras de tema en -i. En plural tiene las mismas formas que el ablativo.

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El vocativo:

El vocativo suele coincidir con el nominativo. Lo distinguimos, generalmente, por ir entre comas o alguna otra indicación de pausa.

En todo caso tiene algunas formas especiales en singular. Podemos decir que es la 2ª declinación la que presenta formas distintas para dicho caso del tipo:

  1. Normalmente se hace en -e para las palabras que acaban en -us: así el vocativo de "Romanus" sería "Romane"

  2. Los sustantivos en -er de la 2ª lo hacen como el nominativo.

  3. Si son sustantivos acabados en -ius su forma será en -i. Así el vocativo de "filius" es "fili".

  4. El pronombre personal "ego" tiene un vocativo "mi".

Podemos recordar todas estas formas especiales en la famosa frase de César ".



El locativo:

Este caso es poco usual en latín. Se trataría de un antiguo caso indoeuropeo o de una desinencia de tipo adverbial que nunca llegó a constituir un sistema casual.

Ese carácter "marginal" hizo que sólo se empleara en contextos donde no pudiera dar lugar a confusión con otros casos. Especialmente cuando se trata de nombres de lugar como "Roma" o en expesiones fosilizada del tipo.

Generalmente se caracterizaba por una -i que, en algunos contextos aparecerá como -ae.

  1. En la 1ª declinación en -ae: "Romae".

  2. En la 2ª en -i : "domi", "belli"

  3. En la 3ª (sólo en algunas palabras) "ruri", "Carthagini"



Formas irregulares:

El latín es una lengua bastante "regular" pero presenta, como todas, algunas irregularidades. Recordaremos aquí algunas de las más importantes dentro de la flexión nominal:

  1. El dativo y ablativo plural de la 1ª presentan una forma en -abus para distinguir el femenino del masculino de la 2ª de algunas palabras como "deabus" (diosas) frente a "deis" (dioses).

  2. Los sustantivos de la 2ª declinación que acababan en *-ros perdieron por síncopa la vocal > *-rs > -*r, como "puer". En los casos en que delante de la /r/ iba una consonante la /r/ desarrolló una vocal de apoyo /er/ pasando a tener nominativos en -er, como "ager" con un acusativo "agrum".

  3. Las palabras de la 3ª declinación presentan a menudo una raíz distinta en el nominativo y en el resto de los casos. Así tenemos "pater", genitivo "patris" o "miles" genitivo "militis". Estos cambios se deben, casi siempre, a problemas fonéticos al combinar la raíz terminada en consonante con la desinencia -s de nominativo singular y lo más sencillo es aprenderse las dos raíces de la palabra o fijarse en su enunciado en el diccionario.

  4. Los adjetivos de tema en -i de la 3ª declinación tipo "facilis, -e" hacen el ablativo singular en "-i". Probablemente para evitar la confusión con el nominativo neutro.

  5. También algunos sustantivos han conservado este ablativo "turri" y "navi" presentan también acusativos en "-im": del tipo "turrim", "navim".



La flexión pronominal:

Nos ocuparemos en este apartado de las características comunes que presentan los pronombres latinos y algunas "claves" que puedan ayudarnos a reconocer sus formas y explicarlas.

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Los pronombres son palabras bastante "especiales" en todas las lenguas. Fijémonos por ejemplo que en castellano el masculino de "niña" es "niño" pero el de "ésta" no es "esto" (¡que también existe!), sino "éste" con una desinencia -e de masculino bastante "curiosa". Además tienen formas neutras o cambian de forma según su función (yo / me)

Otra característica es la facilidad para recibir "añadidos" como en el caso de "cualquiera" conservando su flexión por delante de los mismos: "cualquiera" / "cual-es-quiera".

Todo esto hace que cuando observemos que una palabra es un pronombre debamos tomar algunas precauciones antes de analizarlo.

Características que se cumplen siempre:
  1. Presentan un genitivo singular en -ius para todos los géneros.

  2. Su dativo singular es en -i también para todos los géneros.

Características que se cumplen a menudo:

  1. Algunos tienen una -e en el nominativo singular masculino: "iste", "ille", "ipse".

  2. Aparece una -d en el nominativo - acusativo singular: "istud", "quid", "illud".

  3. Añaden algunos sufijos detrás de la flexión: "quidam / quaedam", "eosdem / easdem"



Los neutros:

Vamos a dedicar un capítulo aparte para los neutros por la especial dificultad que pueden ofrecernos.

En líneas generales podemos decir que las palabras neutras siguen la misma declinación que sus correspondientes masculinos. Pero con dos importantes salvedades:

  1. Todos los neutros presentan un nominativo y acusativo iguales.

  2. El nominativo plural de los neutros

Por otra parte suelen presentar algunas particularidades en su nominativo a lo largo de las declinaciones. Se puede decir que responden básicamente a que no añaden la -s de nominativo tan característica:

  • En la 2ª declinación tienen un.

  • En la 3ª declinación pueden tener aunque algunos sean.

  • En la 4ª declinación terminan en -u: como "cornu".